Querida familia ISAR

Primaria Alta, estamos muy expectantes de lo que sucederá esta semana de oración y
cómo influirá en la vida los nuestros niños. Se tratará sobre las emociones, fortaleciendo el hecho de que Jesús comprende cómo se siente cada niño y lo ayuda constantemente con amor y poder, de diferentes maneras.
Queremos hacerlos parte de esta experiencia. Cada día les enviaré información valiosa al respecto y actividades para que realicen en casa. Cualquier duda o sugerencia, estamos a disposición para trabajar en equipo.
Quiero primero compartir con ustedes un poco de información sobre las emociones en los niños y el desarrollo de su cerebro.

Guía para Padres ¿CÓMO AYUDAMOS A LOS NIÑOS A MANEJAR SUS EMOCIONES?

Las emociones centrales son alegría, tristeza, miedo, ira y asco. En los niños son las mismas y vemos cómo —desde el comienzo de nuestras vidas— las emociones son las auténticas capitanas de nuestra nave.
La industria del cine interpretó la necesidad de hablar de las emociones en los niños, y desde hace ya un tiempo que todos los años es estrenada mundialmente una película para los más chicos sobre inteligencia emocional.
Hablamos de películas como: Home – Hogar, dulce hogar de DreamWorks (año 2015), Big Hero 6 de Walt Disney Animation Studios (año 2014) y Frozen: El reino del hielo de Walt Disney Animation Studios (años 2013). Quizás, la película que mejor refleja la idea de las emociones desde el punto de vista del cerebro es Intensamente (Inside out) de Disney Pixar (año 2015). Intensamente ha sido capaz de transmitir la idea de que todas las emociones son buenas y necesarias, dejando de lado la creencia de que existen emociones positivas y negativas. La película enseña que todas las emociones son importantes: las personas necesitan la alegría porque las une como grupo, pero
también necesitan la tristeza para favorecer la creación de vínculos.

Creo firmemente que debemos tomar en nuestras manos la enseñanza y desarrollo de las emociones, para fundamentarlas en los principios y en la sabiduría divina. Si a nuestros niños les enseñamos desde pequeños a tener una buena conciencia emocional y a gestionar bien todo lo que sienten, podrán llegar a ser todo aquello que se propongan:
• Mejorarán sus capacidades para adaptarse a situaciones exigentes.
• Aumentarán sus habilidades sociales para relacionarse con sus pares y los adultos.
• Conocerán sus fortalezas y debilidades, por tanto, aumentarán su autoestima y construirán una personalidad sana.

¿SABÍAS QUE…?
Cuando ves a alguien sufrir, se activan las mismas áreas del cerebro que cuando sufres en carne propia. Este es un mecanismo biológico que se encuentra en la base de la empatía y la colaboración entre seres humanos. La forma en que nos sentimos afecta la forma en que percibimos el mundo que nos rodea; así, si estamos tristes, probablemente veamos el lado negativo de las cosas, mientras que si estamos contentos probablemente nos centremos en lo positivo. Doble objetivo a la hora de entrenar a los niños en el manejo de las emociones:
• Conseguir la cooperación del niño para transitar adecuadamente la emoción (objetivo a corto plazo)
• Instruir a los niños con el fin de que desarrollen destrezas y la capacidad para manejar con flexibilidad situaciones exigentes, frustraciones y tormentas emocionales que pueden hacerles perder el control.
No podemos desconectar o evitar las emociones: cualquier intento por no manifestarlas puede llevar al niño a ser muy infeliz en su niñez, a graves problemas de conducta, y en su adolescencia y juventud al consumo de tabaco, alcohol u otras drogas, y puede generar problemas más importantes a largo plazo como el suicidio. También, las emociones «tragadas» pueden generar múltiples somatizaciones y enfermedades de la piel, el sistema digestivo, articular, migrañas y enfermedades inmunológicas, entre otras. Es un hecho el que podamos aprender a manejarnos con nuestros estados emocionales y ayudar a otros a hacerlo. Comenzar a trabajar estas áreas
conscientemente en la niñez traerá para el niño incontables herramientas para enfrentar la vida de la mejor manera.

Hay 3 pasos concretos para hacerle frente a las emociones:

  • IDENTIFICAR la emoción: ¿qué es lo que me pasa?
  • EXPRESAR lo que sucede de manera saludable: hay diferentes maneras de expresar
  • REGULAR: tener el control de la emoción (que no es lo mismo que reprimir).
    Antes de comenzar a desarrollar estrategias de aprendizaje de las diferentes habilidades emocionales es necesario destacar algunos aspectos generales que resultan de vital importancia en el aprendizaje emocional:
    • Los niños irán formándose en la madurez emocional a medida que los adultos les enseñen y practiquen con ellos.
    Dichas habilidades pueden aprenderse aprovechando cada momento cotidiano en el hogar, en el aula o en la iglesia.
    • Enseñar a controlar las emociones es diferente a reprimirlas. Es importante que el niño aprenda a expresarlas de acuerdo con el momento, la situación y las personas presentes.
    • Reforzar la idea de que todas las emociones son necesarias, no existen emociones buenas o malas. Proverbios 16:32 Mejor es el lento para la ira que el poderoso, y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad.
    Filipenses 4:7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.
  • CUANDO APARECE LA EMOCIÒN
    Son esas situaciones en las que tu hijo está muy enojado, o tiene mucho miedo y no es capaz de separarse de ti, o está tan eufórico y alegre que no puede contenerse. Se desbordan las emociones del niño, y las de los padres también, ¿verdad? Debemos evitar el ciclo de: «Los niños actúan bajo una emoción no controlada, los padres reaccionan y luego los niños reaccionan a su vez». Ante esos momentos, lo mejor es que los adultos mantengamos la calma y la situación bajo control. No hay palabras mágicas, pero sí hay cosas importantes que debemos hacer
    para ayudar a los niños y contener el momento. Recuerda que lo principal es que exprese la emoción y continuar en el acompañamiento de regular la emoción.
    Acompañarlo quiere decir que le ayudes a poner en palabras lo que está sintiendo, con frases como: «Noto que algo te da miedo», «Sé que estás molesto», «Entiendo que estás triste». Baja de tu altura de adulto y ponte a su altura, quizás debas arrodillarte o sentarte a su lado. Debemos lograr generar empatía y confianza. En el libro «Disciplina sin lágrimas» de Siegel y Payne Bryson, podemos encontrar el concepto de conectar y redirigir para implementarlo a la hora de disciplinar o simplemente educar frente a una situación concreta:
    CONECTAR Y REDIRIGIR: Recordemos que cada niño y cada situación familiar es única. Sin embargo, una constante en casi todos los encontronazos padre-hijo es que el primer paso de la disciplina o del abordaje de un mal comportamiento consiste en conectar con nuestros hijos desde el punto de vista emocional.
    «CONEXIÓN» significa que damos a los niños atención, que los respetamos lo suficiente para escucharlos y que les transmitimos apoyo, nos guste o no su manera de comportarse y expresar sus emociones. La relación triunfa sobre cualquier conducta concreta. Los niños precisan saber cómo funciona el mundo, lo que es aceptable y lo que no. Nuestros hijos necesitan experiencias repetidas que les permitan establecer unas conexiones cerebrales gracias a las cuales puedan demorar gratificaciones, reprimir impulsos de reacción agresiva hacia otros y afrontar
    dificultades en el futuro. En otras palabras, la conexión profunda y empática puede y debe combinarse con límites claros y firmes para establecer estructuras emocionales necesarias en la vida del niño. Aquí es donde aparece lo de «REDIRIGIR». Tan pronto como hemos conectado con nuestro hijo o con el niño y le hemos ayudado a tranquilizarse para que pueda oírnos y entender lo que estamos diciéndole, podemos redirigirlo hacia un nuevo pensamiento, una conducta más apropiada y ayudarlo a salir con éxito regulando las emociones.
    Gracias queridos padres por leer con detenimiento esta orientación. Queremos trabajar junto a ustedes en la formación integral de la vida de sus hijos, y sin el apoyo de la familia, será muy difícil. Gracias por sus oraciones, por todo el tiempo que invierten e invertirán en el desarrollo de la inteligencia emocional de sus hijos con la guía del Maestro de las emociones, Cristo Jesús.
  • Con afecto fraternal,
    Mtra. Sany M. Rangel
    Directora General

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